Educar con Bienestar: Cómo la Resiliencia Docente Transforma la Enseñanza

Por Carla Sandoval Silva.
Magíster en Educación Socioemocional y Convivencia Escolar (c)
Universidad Andrés Bello · Fundación Manos que Transforman

🌿 Mirar el aula desde el bienestar

La realidad educativa actual está marcada por altos niveles de exigencia, cambios constantes y desafíos emocionales profundos. Las aulas se han convertido en espacios vulnerables donde el impacto emocional en quienes enseñan es cada vez más evidente.

En este contexto, la resiliencia docente surge como una competencia esencial para sostener el bienestar profesional y personal. Más que “resistir”, implica transformar la adversidad, aprender de ella y seguir proyectándose.

💡 ¿Qué es realmente la resiliencia docente?

Autores como Elena Aguilar (2018), experta en coaching educativo, la definen como:

“La capacidad de recuperarse, aprender y crecer a partir de la adversidad.”

La resiliencia no es innata: se desarrolla. Y en el mundo educativo esto es vital.

Un estudio realizado por Fundación Impulso Docente y el Laboratorio de Convivencia Escolar de la UDD (2025) reveló cifras preocupantes:

  • 35% de docentes se siente frecuentemente saturado.
  • 34% reporta desgaste emocional.
  • 31% declara sentirse agobiado, sobre todo en el primer trimestre escolar.

 

 

 

🔥 Estrés saludable vs estrés tóxico

Es fundamental diferenciar entre:

Estrés saludable

Activa recursos internos y permite adaptarse.

Estrés tóxico

Aparece cuando las demandas superan de forma prolongada la capacidad de afrontamiento.

Este último puede derivar en burnout, caracterizado por tres dimensiones:

  • Agotamiento emocional: fatiga persistente, pérdida de energía.
  • Despersonalización: distanciamiento afectivo de estudiantes y colegas.
  • Disminución de realización personal: pérdida de sentido y motivación.

🌱 Construir resiliencia: el camino hacia el bienestar docente

Aguilar propone desarrollar la resiliencia a través de hábitos conscientes:

  • Autoconciencia emocional: reconocer lo que sentimos y por qué.
  • Límites saludables: aprender a decir “no” cuando es necesario.
  • Redes de apoyo: construir comunidad en el equipo docente.
  • Gratitud y reconocimiento: valorar los logros diarios.
  • Cuidado físico y mental: descanso, alimentación, movimiento, arte, pausa.

También identifica factores de riesgo institucional como:

  • Aislamiento profesional.
  • Falta de reconocimiento.
  • Presión organizacional.

Y factores protectores:

  • Sentido de propósito.
  • Vínculo emocional con estudiantes.
  • Autonomía.
  • Aprendizaje continuo.

🏫 ¿Pueden las instituciones educativas ser espacios resilientes?

Sí. Y deben serlo.

Las escuelas que promueven culturas de cuidado, respeto y colaboración fortalecen la resiliencia de sus docentes.

Esto implica:

  • Capacitación en habilidades socioemocionales.
  • Espacios de acompañamiento y contención.
  • Ajustes organizativos para evitar el estrés tóxico.
  • Comprender que la resiliencia no es responsabilidad individual, sino colectiva.

📝 Recomendaciones prácticas para docentes

Inspiradas en la propuesta de Aguilar:

  1. Realiza una pausa diariapara revisar cómo te sientes.
  2. Habla con alguien de confianzasobre tus emociones.
  3. Incorpora una actividad que te recargueen tu rutina.
  4. Celebra tus logros, por pequeños que sean.
  5. RecueRda que no estás solo/a: la resiliencia se construye en comunidad.

🌟 Conclusión: Transformar la enseñanza desde el bienestar

La resiliencia docente no es un privilegio ni un talento reservado: es una habilidad que se aprende, entrena y cultiva en comunidad.

Cuando los educadores fortalecen su bienestar:

  • Mejoran su vínculo con los estudiantes.
  • Construyen ambientes más empáticos.
  • Protegen su salud emocional.
  • Transforman los desafíos en oportunidades.

Apostar por el bienestar docente es apostar por el futuro de quienes aprenden.
En ese intercambio humano de emociones, ideas y experiencias, nace el verdadero cambio educativo.